Reforma previsional: crónica de una derrota muy anunciada

Mauricio Macri quedó atrapado en la calesita que le armaron los gobernadores peronistas
Las derrotas siempre duelen pero duelen mucho más cuando cortan una racha de victorias. Y Mauricio Macri hacía diez meses que sólo conocía el triunfo. El último traspié fue el del 16 de febrero. Ese día, el Presidente tuvo que dar una conferencia de prensa para explicar que el Estado no iba a pagarle una vieja deuda a Correo Argentino S.A., la empresa que había pertenecido a su familia. El escándalo había crecido hasta volverse inmanejable. Y en aquella semana fatídica fue Elisa Carrió la que pegó el grito que despertó al Gobierno. Macri frenó en seco, le pidió a su primo Jorge que no fuera candidato en la provincia de Buenos Aires y a su otro primo, Angelo Calcaterra, que vendiera Iecsa, la constructora que había ganado algunas licitaciones estratégicas del Estado. Con eso alcanzó.
Después vinieron las victorias que cambiaron aquel clima de desesperación. La marcha ciudadana del 1° de abril. Y los triunfos electorales de agosto y octubre. Las PASO y las legislativas consolidaron el poder del Frente Cambiemos. El peronismo estalló en mil pedazos. Los gobernadores se arrodillaron en la Quinta de Olivos para bendecir el Pacto Fiscal. Y el camino hacia la Navidad tenía sonidos de campanas. Ni siquiera las muertes de Maldonado y Nahuel en la Patagonia, ni la desaparición del submarino en el Atlántico sur parecían conmover la marcha del nuevo fenómeno político. Sus líderes se apresuraban a hablar de reelecciones en las provincias y hasta en la Casa Rosada. El pecado clásico de contar la plata antes de haberla ganado. La Argentina es un país cruel con los dirigentes ansiosos.

Ayer volvió a ser Lilita la del cachetazo.

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Elisa Carrió , antes de que se levante la sesión en el Congreso para tratar la reforma previsional. Foto: Télam
Cuando se vio que la provocación y los carros hidrantes no se calmaban en la calle. Y cuando Emilio Monzó comprobó que los números del quórum no cerraban en la Cámara de Diputados la legisladora pegó otro grito a tiempo y pidió el levantamiento de la sesión que naufragaba. 
Un par de minutos antes, Monzó casi le tira una trompada a Leopoldo Moreau en la calentura de los cruces cuerpo a cuerpo que se sucedían en el recinto. Hubiera sido el punto más bajo del tropezón de ayer que el oficialismo perdiera la calma ante un legislador que cambió al líder radical que murió en el mismo departamento en el que vivió durante 40 años por una ex presidenta que no puede justificar su emporio hotelero. Que se rompa pero que no se doble.

Reforma previsional: crónica de una derrota muy anunciada
Las escenas de caos y violencia frente al Congreso. (Foto German Garcia Adrasti)
De todos modos, el corazón de la derrota que ayer sufrieron Macri y su coalición está en la endeble justificación del cambio de la reforma jubilatoria. De ese vacío que no logró llenar ningún economista PRO se colgaron el kirchnerismo primero, y como furgones de cola el Frente Renovador de Sergio Massa; los peronistas flexibles del flamante interbloque Argentina Federal; algunos gremios con capacidad de choque callejero y el abanico minoritario de la izquierda. 
La actividad intensa en las redes sociales y algunos piedrazos y palazos que desataron la represión de las fuerzas de seguridad les bastaron para conseguir que los diputados de las provincias que acompañaban al oficialismo dieran marcha atrás y se esfumara la chance del quórum.

Reforma previsional: crónica de una derrota muy anunciada
Disturbios en la plaza del Congreso, mientras adentro del recinto de trataba la ley de reforma jubilatoria.Foto German Garcia Adrasti

Fue una victoria parcial del agite barrabrava sobre la iniciativa económica del oficialismo con respaldo electoral. Una fotografía de estos tiempos y un severo llamado de atención para el Frente Cambiemos, que deberá encontrar la forma de insistir con una ley que no supo presentar ni defender. La argumentación más contundente había sido la de la gobernadora María Eugenia Vidal, el miércoles por la noche en la cena de ADEPA. Y la de Horacio Rodríguez Larreta ayer por la mañana en declaraciones por radio. “Estoy confiado, tenemos los votos”, dijo imprudente el jefe del gobierno porteño. Las dos salidas habían sido coordinadas en la Casa Rosada ante las señales negativas que se sumaban en el universo mediático. Pero, como se comprobó a la tarde, resultaron insuficientes. Ya era demasiado tarde para evitar la derrota que se veía venir.

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Disturbios y represión de la Policía y Gendarmería contra manifestantes en la Plaza del Congreso, mientras adentro del recinto de trataba la ley de reforma jubilatoria. (Foto German Garcia Adrasti)
El mérito mediático de la oposición fue instalar la reforma previsional como un instrumento destinado a lapidar la existencia de los jubilados. El Gobierno, que a fines del año pasado invirtió 75.000 millones de pesos para financiar la reparación histórica a dos millones de jubilados que no cobran el 82% móvil vetado por Cristina Kirchner, se encontró de repente sin respuestas para justificar el cambio de la fórmula ajustable en un 70% por la inflación y en 30% por los salarios.
La modificación impulsada por el Gobierno genera un ahorro en el presupuesto de unos 80.000 millones, indispensables para bajar el enorme déficit de la Argentina y para financiar el Pacto Fiscal con las provincias. Sobre todo para restaurar el estratégico fondo del Conurbano Bonaerense. Pero, como lo explicó en un instructivo artículo de esta semana el periodista Ezequiel Burgo en Clarín, los jubilados tendrán un aumento 4% menor al que podrían tener con la fórmula establecida en 2009. Los argumentos endebles del oficialismo hicieron el resto.

El macrismo, y hasta Carrió, juran que los jubilados se beneficiarán a medida que la inflación se vaya reduciendo pero ninguno de los talentosos economistas que tiene el equipo gobernante pudo explicar esa presunta bonanza futura en números concretos. No extraña entonces que algunas celebridades del kirchnerismo y del trotskismo, mucho más activos en twitter que en la vida real, compartieran el texto y el gráfico publicados por este diario con jolgorio digno de causas más nobles.

Si hay alguien que se quedó con el sabor amargo de la jornada fue Vidal. Su defensa disciplinada del proyecto jubilatorio quedó pedaleando en el aire tras el desarrollo escandaloso de la batalla en el Congreso. Para colmo de males, el kirchnerismo y la izquierda jugaron el mismo juego explosivo en la Legislatura Bonaerense hasta lograr también el congelamiento del paquete de reformas en la Provincia. La suspensión del proyecto incluyó en La Plata la derogación de las jubilaciones de privilegio; las jubilaciones especiales para funcionarios del banco provincial y la obligación para los funcionarios públicos de presentar sus declaraciones juradas. No hay entre ellos precisamente víctimas del ajuste pero quedaron camuflados en el fragor de las hostilidades.

Justo al caer la noche, cuando en la Casa Rosada comenzaban a ganar terreno los duros del macrismo, Carrió volvió a surgir de entre las sombras para frenar el impulso más oscuro del Presidente. El de lograr por decreto de necesidad y urgencia lo que no pudo en la montaña rusa de la Cámara de Diputados. Hubiera desatado la guerra total entre el Gobierno y la oposición. Aún con los votos de octubre recién contados, había más para perder que para ganar en el teatro insensato del todos contra todos. A Lilita le bastó un tuit de 178 caracteres para frenar la hipótesis de conflicto. “Un DNU violaría gravemente la Constitución Nacional”, escribió. Y todos lo entendieron de inmediato.
Entonces empezaron a enfriarse los ánimos y comenzó a escribirse otra historia. La que puede terminar en otra sesión legislativa el lunes y una nueva oportunidad que no repita la violencia innecesaria que se impuso ayer.

Reforma previsional: crónica de una derrota muy anunciada
El tuit de Elisa Carrió.
Queda un fin de semana para encontrar el camino tortuoso de la racionalidad. Debería servirle al Presidente pero también a los gobernadores y a los diputados. A los sindicalistas y a los activistas acostumbrados a sacar partido del desorden.
Sería ilustrativo que todos ellos recuerden que la Argentina siempre ha sufrido sus peores pesadillas en el altar del descontrol.




fuente:https://www.clarin.com/politica/cronica-derrota-anunciada_0_rJ9m72lfM.html
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Periodista: Noticias Huellas de Jujuy

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