Mito o realidad: ¿Comer frutas de noche engorda?


Mito o realidad: ¿Comer frutas de noche engorda?
Seguro alguna vez en la vida has escuchado que comer frutas por la noche es fatal si estás buscando bajar unos kilos, lo que lo convierte en una mala práctica alimenticia. De acuerdo con la información que se maneja la fruta de noche engorda, sube el azúcar en sangre o puede resultar indigestivo por la fermentación.


Pero todo esto no es más que una verdad a medias. La fruta es un alimento fresco en el sentido de estar vivo, es decir es un alimento que se encuentra todavía en un proceso de maduración, que mantiene una serie de reacciones químicas que son útiles para el hombre, además de todos los nutrientes que contiene.

La falsa expresión de creer que consumirla de noche engorda es debido a que la fruta contiene azúcares simples de rápida absorción y al consumirse de noche, cuando uno no tiene mayor gasto de energía, estos azúcares de la fruta se almacenarían en el cuerpo aumentando de peso.

Pero esto solo ocurre cuando excedemos el nivel de requerimiento calórico diario. La fruta contiene azúcares que aportan calorías a la dieta y contribuyen en alcanzar las 2 mil calorías promedio que requiere un adulto, sin importar en qué horario se consuman.

Los especialistas en nutrición, aconsejan que la diariamente se consuman entre 3 a 5 unidades de fruta al día. Si te pasas de la cantidad de calorías que necesitas, ganarás peso sin importar si son de la fruta o de otro alimento.

Mientras que por el tema de un aumento anormal de los valores de glucosa en sangre, producto del consumo de frutas en horario nocturno, solo podría ocurrir en caso de que se trate de un paciente diabético, quien por su condición debería tener un horario particular para comer frutas.

Finalmente, es poco probable que la fruta sea causa de indigestión. Esto debido a que al ser un alimento vivo contiene enzimas que están activas para seguir el proceso de maduración de la fruta, al ingerir la fruta fresca, muchas de estas enzimas resultan ser facilitadoras de la digestión de los alimentos. Tal es el caso de la papaína de la papaya que facilita la digestión de las carnes.

Elegir las adecuadas

Si eres de las personas que aún guarda sus reservas sobre el tema, puedes hacer una mejor selección de las piezas frutales que te llevarás a la boca cuando cae el sol.

Para esto te recomendamos comer:

- Frutas ricas en agua: para hacer mejor la digestión y mantenerte hidratado durante toda la noche.

- Frutas que te ayuden a relajarte: ideales para conciliar el sueño

- Frutas saciantes: que eviten que te de hambre a media noche y asaltes la nevera.

Ejemplo:

La manzana es una fruta sorprendente porque tiene muchísimas propiedades, combina con todos los alimentos y, a diferencia de la mayoría de las frutas, se puede comer a cualquier hora del día.

La pera, por su parte, además de poder consumirse por la noche sin ningún tipo de problema, tiene propiedades capaces de combatir la retención de líquidos, lo que es perfecto para quienes suelen despertarse con los párpados hinchados o con bolsas bajo los ojos.

También dentro de este tipo de frutas muy abundantes en agua se encuentra el melón, pero qué hay del refrán que dice “El melón por la mañana oro, por la tarde plata y por la noche mata”, pues no le hemos encontrado ninguna explicación científica más que al ser una fruta con mucha agua y que es posible comer gran cantidad nos puede hacer levantarnos para ir al baño por la noche.

Pero si hay que evitar

Según diversos estudios, a partir de las 2 de la tarde es recomendable evitar frutas ácidas como los cítricos o el kiwi, ya que inciden sobre los jugos y gástricos y los ciclos del sueño. Más si existen padecimientos estomacales, como la gastritis. 

También podemos dejar de lado las que mayor cantidad de azúcares tienen, por si nos quedan las dudas de si engordan o no, entre ellas están las bananas, las fresas, el mango y las uvas.

Conclusiones y observaciones

Lo mejor es cenarlas con moderación y evitar aquellas frutas demasiadas ácidas como la naranja, así como con gran cantidad de azúcar como la banana, uva, sandía o melón.

La clave está en ser consciente de las porciones, comerlas por lo menos antes de tres horas de irse a dormir y evitar aquellas altamente calóricas o con gran cantidad de azúcar.  




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Periodista: Noticias Huellas de Jujuy

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