La investigación por el crimen de Angeles Rawson (16) quedó envuelta en una polémica ayer alrededor de la posible contaminación de una muestra de ADN
que podría resultar clave en el caso. Se trata de los rastros
levantados de la casa del único imputado que tiene el expediente, el
portero Jorge Mangeri.
Informes preliminares –que hoy podrían
oficializarse– indican que en la portería del edificio de Ravignani 2360
se habrían hallado rastros de ADN de Angeles, de Mangeri y de una tercera persona.
La disputa surgió alrededor de este último dato: fuentes del caso
afirman que la última muestra podría corresponderse con el perfil
genético del perito Gabriel Boselli, contratado por el abogado del
encargado, Miguel Angel Pierri.
Como ese perito no estuvo presente
en el departamento el día en que se recogió la muestra, ayer en
Tribunales se especulaba con la posibilidad de que su ADN hubiera
llegado allí previamente, en un posible acto de limpieza o contaminación
adrede de la prueba.
Esto fue terminantemente desmentido por el propio Pierri,
quien dijo que el informe oficial que apuntó contra Boselli luego se
contradijo. El abogado también anticipó que renunciará a la defensa si
este episodio no se aclara.
Además de los estudios sobre estas
muestras de ADN, y sobre las recogidas en el auto de Mangeri y en el
sótano del edificio, se espera que hoy presente su informe la junta médica reunida para definir la causa de muerte de la víctima.
Esta
junta se reunió ayer por última vez y, según trascendió, “hubo
disidencias” entre los peritos que participaron. Allí se busca
establecer si Angeles sufrió lesiones antes de ser tirada a la basura.
Clarin
