Jugador de hockey que regresó a patinar tras sufrir un paro cardiaco y la amputación de una pierna



Craig CunninghamDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCunningham tuvo que tomar la decisión de amputar la pierna para salvar su vida.

"Todo niño sueña con lograrlo", contó Craig Cunningham, para quien ser jugador de hockey lo era todo en su vida.
Por lo menos lo fue hasta la noche del 19 de noviembre de 2016, fecha de la que no tiene recuerdos pese a que nunca podrá olvidar las cicatrices que dejó en él.
"Cuando finalmente logré llegar y todo era perfecto, de repente comenzó a desmoronarse tan rápidamente como había comenzando", lamentó el exjugador de los Boston Bruins y los Arizona Coyotes de la liga profesional estadounidense, NHL.
Cunningham tenía 26 años cuando estuvo cerca de morir justo antes del partido que iba a disputar su equipo, los Tucson Roadrunners (filial de los Coyotes) frente al Manitoba por la AHL, el segundo campeonato en importancia en Estados Unidos.


Craig CunninghamDerechos de autor de la imagenTUCSON ROADRUNNERS
Image captionAntes de sufrir el paro cardiaco, Cunningham era el capitán de los Tucson Roadrunners de la AHL.

Su última imagen como deportista de élite fue tendido sobre el hielo, con su camiseta rasgada y recibiendo reanimación cardiopulmonar enfrente de sus compañeros y los aficionados.
"No recuerdo nada de lo que pasó", admitió el entonces jugador y capitán de Tucson.
"Cuando el himno terminó y me preparaba para el enfrentamiento, antes que se dejara caer el disco, simplemente colapsé", fue reconstruyendo lo sucedido.
"Tuve un paro cardiaco repentino y mi corazón entró en una fibrilación ventricular", contó en referencia al trastorno en el que se afecta el ritmo del corazón.
Para su suerte, Cunningham fue atendido de inmediato por un escuadrón de bomberos que se encontraban en el estadio tras haber sido invitados para entonar el himno.


Fans show support for Craig CunninghamDerechos de autor de la imagenKATE DIBILDOX
Image captionLos aficionados se mantuvieron apoyándolo durante su recuperación.

"Gracias a Dios todavía estaban allí. Entraron nuevamente en el hielo y estuvieron 90 minutos reanimándome".
La lucha siguió en el hospital, donde permaneció nueve días en coma.

Entre la vida y la pierna

Parecía que Cunningham había logrado recuperarse plenamente cuando dio una conferencia de prensa antes de navidad, pero tres días después de ese contacto su salud se deterioró dramáticamente por culpa de una infección.
Su sistema inmunológico se había debilitado tras haber sido sometido a múltiples intervenciones quirúrgicas y uno de sus gemelos se había hinchado de tal manera que requería ser cortado para aliviar la presión.
"Ellos tenían que tomar una decisión rápida", recordó Cunningham, consciente del riesgo que suponía que su corazón no se encontraba lo suficientemente fuerte para poder luchar contra la infección.


Craig CunninghamDerechos de autor de la imagenTUCSON ROADRUNNERS
Image captionEn su regreso al hielo fue el encargado de dejar caer el disco.

"Asumí que era una decisión de mi vida o una extremidad para mí y decidí que como puedo vivir con una pierna debía de tomar esa ruta".
En la Noche Buena de 2016 sufrió la amputación de su pierna izquierda por debajo de la rodilla.
"Sólo estaba pensando en vivir. No había hecho muchas cosas que realmente quería lograr antes de que se cumpliera mi tiempo. Decidí que todavía podía hacer mucho con una sola pierna".
Los doctores todavía no saben qué fue lo que causó que el corazón de Cunningham sufriera la fibrilación ventricular ya que, según los exámenes, se trataba de un órgano "joven y sano".

Regreso al hielo

El ahora exjugador no perdió la perspectiva con la decisión que puso punto y final a una prometedora carrera que lo llevó a jugar 63 partidos en la NHL entre Boston y Arizona.
"Lo acepté inmediatamente", aseguró.
"Tuve que tomar decisiones que no me permitirían jugar otra vez y, en la cama del hospital, decidí que tenía 26 años y que había mucho todavía por vivir, que no podía seguir pensando en por qué había pasado esto".
"Pasó y fue suerte que pudiera salir. Ahora lo que tengo es que seguir adelante y encontrar algo diferente".


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Image captionCunningham jugó 63 partidos en la NHL con Boston y Arizona (foto).

"Los primeros dos y tres meses fueron difíciles, me miraba al espejo y me preguntaba '¿Ahora qué?'", recordó, agregando que hockey había sido todo en su vida.
Pero no tuvo que esperar mucho tiempo para encontrar la respuesta.
Poco después, regresó a la cancha de hockey sobre hielo para volver a patinar, esta vez con una prótesis.
"Mentalmente para mí y para mis compañeros fue importante que la gente me viera de vuelta sobre el hielo".
"Quise sentar un ejemplo que tal vez recibiste una mala jugada, que no era la forma en la que esperabas fuera tu vida, pero que tienes que levantarte y aceptar lo que te tocó, seguir adelante y hacerlo lo mejor que puedas", fue su consejo.
Cunningham contó que una de las cosas más difíciles fue adaptarse a la falta de control que se necesita en el tobillo para poder patinar, pero agregó que eso es lo de menos.
"Los doctores me dicen que debería ir más despacio y dar un paso al costado para darme cuenta de lo que está pasando, que sólo han pasado un par de meses", afirmó.
"Siempre he tenido esta personalidad de seguir hacia adelante y tratar de presionarme para llegar al límite. Cada día eso es lo que quiero, exigir a mi cuerpo hasta los límites que tiene ahora, que son diferentes a los de antes".
"En sí, tratar de regresar a la normalidad tanto como pueda", concluyó.
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Periodista: Rodrigo Saavedra

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